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lunes, 19 de septiembre de 2016

LOS CABALLOS FUFOS DE TAZACORTE

Los Caballos Fufos bailan al son del "Vuela, vuela, palomita" en el mes de septiembre.







Los Caballos Fufos cumplieron en el 2010 su primer centenario de existencia.





Cada víspera del día del patrono de la isla de la Palma (Canarias), San Miguel Arcángel llenan de color y alegría las calles de Tazacorte.

La Villa y Puerto de Tazacorte es un municipio español situado en el oeste de la isla de La Palma y perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife

Alonso Fernández de Lugo inició la conquista de La Palma por la desembocadura del barranco de Las Angustias, donde hoy se encuentra el Puerto de Tazacorte, el 29 de septiembre de 1492. Desembarcó sin resistencia, lo que permitió un posterior asentamiento pacífico en el llano de Tazacorte, enclave donde se levantó el primer campamento y se erigió la ermita de San Miguel, quién se convirtió desde entonces en el patrón de Tazacorte y de toda la isla de La Palma. Siendo este templo por lo tanto, el templo patronal de La Palma bajo advocación de San Miguel Arcángel.

Los caballos son elaborados con los siguientes materiales:  varillas de caña, papel de embalaje, hilo de bala, cola y papel de seda de colores.

El origen de Los Caballos Fufos se cree que se remonta a la emigración a Cuba y México.

Los Caballos bailan por las calles del pueblo entrecruzándose alrededor de la figura de una jirafa, mientras bromean con los espectadores y les embisten al ritmo de su endiablada danza.

Los caballos Fufos en un primer momento estuvieron en las parrandas tradicionales del Carnaval de Tazacorte; más tarde se incorporaron a las fiestas de San Miguel.






Otra figura completaba antaño el colorista cortejo, la llamada burra, con grandes orejones caídos y “vestida” con papelitos de color oscuro. La tierna burrita tenía la misión de recoger, además de las sonrisas, las aportaciones voluntarias de los espectadores.

Los Caballos Fufos cuentan con su propia asociación, que pretende fomentar y transmitir los valores socioculturales de los dichos caballos.


Es una danza donde “oficialmente” los protagonistas son varones, pero los tiempos cambian y, al regreso del cortejo al punto de salida, espontáneamente y desde hace unos años, las mujeres suben a los alegres “equinos” y bailan la última tocata, hasta el próximo año. En este último momento de la danza afloran emociones contenidas -lágrimas- y recuerdos.

La banda municipal de música, con antecedentes en 1878, y las gentes de la Villa y Puerto que van cantando y bailando, cierran el cortejo.