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jueves, 17 de abril de 2014

Traje de vistas de la Alberca

Traje de Vistas de La Alberca






El traje transmite riqueza, es un traje de los más llamativos, es el relativo a la expresión de la riqueza, el poder o el grupo social al que pertenece la persona que lo lleva.  También sirve para enriquecer momentos de especial valor simbólico y ritual de dicha comunidad, como bodas, fiestas patronales...

La forma más habitual de manifestar esta riqueza era la acumulación, bien sea de joyas o de piezas de ropa, que se van superponiendo en mayor número cuanto más importante es la ceremonia en la que se participa o el papel que se desempeña en ella.

El traje de vistas en la actualidad se puede ver en días señalados en La Alberca, pero especialmente en dos ocasiones:  En la procesión del Corpus Christi, que transcurre por todo el pueblo, pasando ante los altares que se instalan en las calles, las casas se revisten con mantones, colchas y paños decorados con los famosos bordados serranos, lo que realza la belleza del pueblo.  Tras la procesión se celebra el ofertorio en el Solano Bajero, frente del atrio de la iglesia.




En los días de la fiesta, grande local, lo que allí se llama el "diagosto", en el que se celebra la festividad de nuestra señora de la Asunción y se desarrolla durante los días 15 y 16 de agosto.  Durante la mañana del día 15 tiene lugar la procesión por el pueblo, que culmina en la ceremonia del Ofertorio a la Virgen en la plaza mayor.  En ella, los sacerdotes, autoridades, mayordomas (vistiendo algunas el Traje de Vistas), mayordomos y los vecinos realizan ofrendas a la Virgen.

En la Alberca existen diversos tipos de trajes de fiesta para las mujeres, que se utilizan según las diferentes ocasiones:  domingos, fiestas menores o fiestas mayores como son los trajes de manteo o de sayas, el traje de las mozas del ramo o el de danzanta, y para las bodas se utilizaba un tipo especial de traje denominado de Vistas, situación similar a la de otros pueblos de la zona en la que a este traje se denominaba de forma especial, de dadivas en Mogarraz o de arras en Candelario.

El traje de vistas que originalmente era un traje de boda, ha pasado a ser el elemento central de las fiestas albercazas utilizándose para engalanar las procesiones y los ofertorios.

El modelo utilizado en la actualidad es una parte del conjunto de indumentaria que debía vestir el ritual completo de la boda el modelo actual es correspondiente a la salida de la iglesia, habiéndose perdido el modelo que se usaba en el interior de la iglesia, del que existen referencias y alguna foto antigua, y que debía ser similar al traje actual, pero con un gran serenero o manto de Vistas, de paño, sobre la cabeza, con una organización simbólica similar a la que todavía se mantiene en el traje de Lagartera.




El traje carece de una iconografia directa, hasta comienzos del S.XX que nos permita reconstruir su historia y orígenes, pero piezas de indumentaria y organización de joyas parecidas aparecen en modelos de mujeres maragatas y charras desde mediados del S. XVIII.

Por el tipo de silueta que hace el traje de vistas, con su forma de reloj de arena que recuerda a la silueta que generaban los trajes denominados a la española en los siglos XVI y XVII y que han quedado en la indumentaria de las imágenes de la virgenes vestiduras, como es el caso de la patrona de La Alberca, la virgen de la Asunción.

Y por el tipo de joyería protectora, que aparece también entorno a la misma época podemos suponer que los modelos originales del traje de vistas se sitúan en el s.XVI, con pequeñas modificaciones que se irán incorporando a lo largo de los siglos posteriores.  La toca tantas veces referida por sus antecendentes moriscos, también aparece ampliamente representada con una disposición parecida entre las mujeres de los S. XVI y XVII en toda España.

El traje es una caja de ahorros andante en la que la familia acumula toda la riqueza que va obteniendo a lo largo de los años y que pasa de generación en generación el origen de esta riqueza este en parte debida a la comercialización intinerante de los embutidos que secados por los aires serranos son de una excelente calidad como todavía hoy se puede comprobar y como atestiguan desde el s XVIII.  Diversas representaciones pictóricas de estos "choriceros" serranos.

El traje de vistas está compuesto de forma que sea el soporte que enmarca la joyería que lo decora.  Confeccionado como toda la indumentaria femenina popular por superposición de prendas, describiremos su composición de dentro a fuera.

Se viste en primer lugar una camisa larga de lino blanco bordada en algodón negro centrando su decoración fundamentalmente en mangas y puños con motivos animales y vegetales estilizados.  Los puños presentan una labor denominada "corchado", en la que el dibujo lo forman las partes no bordadas en la tela, dándole al conjunto una textura de corcho.  Los puños completan su decoración con unos ojales realizados en hilos de colores vivos y una tira de puntilla negra de algodón confeccionada con técnica de ganchillo.

A continuación se visten las medias rojas, de algodón, con abundantes bordados de vivos colores en los laterales, decorados con motivos de tipo vegetal y se calzan los zapatos negros, acharolados y decorados con calados y bordados, de los denominados de oreja y hebilla, por la gran hebilla de planta con la que se decoran y la lengüeta en la que ésta se sujeta.




El volumen del talle se consigue por la colocación de un refajo de vuelo, de varias sayas bajeras y manteos bajeros cada uno más corto que el anterior dejando ver los bajos de todas las piezas, las denominadas "cortapisas".  Sobre estas, se coloca por último el manteo de paño morado, decorado en todo su perímetro, con tiras de terciopelo y de cinta de seda de color salmón, sobre la que va aplicada una ancha cinta de pasamanería plateada.  El pico de la trasera se decora con un ramo estilizado realizado también con cinta de raso de color salmón y pasamanería plateada.  Sobre estos manteos se coloca, atada a la cintura, una pequeña bolsa de mano denominada faltriquera.

Sobre este conjunto se coloca un amplo mandil denominado bernio, que se dobla por su tercio superior y se deja caer hacia delante, recibiendo el nombre de sobrebernio.  La pieza se decora, como el manteo, con amplias tiras de terciopelo negro y de pasamanería de plata sobre raso de color salmón.  En el centro del bernio y del sobrebernio se borna en lana de varios colores, especialmente en rojo, un jarrón con tres flores que en el caso del bernio se acompaña de un pez en el centro y dos pájaros uno a cada lado, además incluye otros motivos vegetales borados y decoración geométrica realizada con la pasamanería de plata.  Es destacable que los orillos del terciopelo, no se han eliminado, sino que se han utilizado como tema decorativo, situando los empalmes de forma oblicua a lo largo de la tira aplicada.  El bernio esta confeccionado de forma que enmarca perfectamente la joyería que va a recibir encima, pues por su forma destaca los elementos más importante de la misma y por sus materiales ayuda a difuminar la transición entre la plata de las joyas y el paño del traje gracias a la decoración plateada.

Para completar el conjunto se coloca una banda de tela de vivo color denominada fajero y se cubre con el ceñidor, y el sobreceñidor de coloniales, rematado en borlas y que atada en la espalda deja caer sus remates a modo de caídas de cintura.  Estas dos piezas originariamente servían para proteger la cintura de la mujer del roce de las cintas ataderas de todas las sayas.

En la parte superior se viste sobre la camisa un jubón de terciopelo, muy escotado, que se ajusta al cuerpo con un cordón atadero.  Decorado con vivos de pasamanería dorada en todas las costuras, su decoración se centra especialmente en las mangas donde la joyería de filigrana se enmarca con un motivo vegetal estilizado, para destacar los botones "colgantes" de filigrana de plata, de tipo charro, pues el resto de la prenda permanecerá oculta bajo la joyería y los pañuelos.

En la espalda del jubón se decora con una cinta de coloniales, que se sujeta con alfileres, formando la "M" mariana, a modo de caídas de espalda.

Sobre el pecho se coloca un pañuelo de colores vivos o de "llamas", que ayuda a dar una imagen más homogénea del conjunto de corales de los manojos y manojitos que se llevan encima.

El traje se completa con una toca, prenda que se coloca en la cabeza, se trata de un rectángulo de fino lienzo decorado con cintas de colores azul, salmón y verde cosidas formando diversos motivos decorativos, zigzag en todo su perímetro, ramos estilizados en cada una de las esquinas.

Esta pieza ha de colocarse de forma que uno de los picos caiga sobre la frente, dos picos sobre los hombros y en cuarto en el centro de la espalda.  La toca además de enmarcar y ocultar el rostro de la mujer sirve para ocultar a la vista todo el artificio de cintas ataderas de las que cuelga la joyería, pues los collares no pasan por detrás del cuello sino que se dejan caer por delante las dos vueltas para aumentar la cantidad de joyería exhibida en el pecho, para sujetarlos se atan con dos fragmentos de cintas de coloniales.

Lo más singular del Traje de Vistas es, sin lugar a dudas, su joyería, el conjunto esta formado principalmente por corales y plata, en el que se incluyen relicarios, patenas, medallas, crucifijos, y todo tipo de dijeros.  Alcanzando un peso de cerca de 10 kilos.  Esta joyería está cargada de simbologías religiosas y de elementos de protección frente al mal, las desgracias o la enfermedad.  Describiremos la joyería enumeando sus piezas desde la cabeza, hacia los pies.

Los pendientes son las piezas más personales, y por tanto variables, del conjunto de joyería, pudiendo llevarse diversos tipos de modelos, desde los antiguos de herradura o abanico, las clásicas arracadas, o los modelos más modernos denominados por su forma:  de bellota, de madeja, de calabaza, de cesta, etc.

Collares cortos formados por cuentas de corales rojos con diversos elementos de plata denominados, los más pequeños, manojitos, cortos y pegados al cuello a combinación los más grandes llamados manojos.

El corazón de la novia pieza hueca realizada en plata con la imagen de Cristo en un lado y la Virgen en otro y de la que cuelgan cinco pequeñas imágenes con forma de medias lunas, cabezas de ángeles o higas.  Se coloca sobre el corazón sujeta con un lazo formado con colonias.





Las brazaleras o colganderas son unos dijeros, conjunto de cadenas de plata que se sujetan a unos ojetes realizados en las axilas del jubón y cuelgan de ellas medallas, cruces y diversidad de amuletos:  medias lunas, higas, campanillas, evangelios, truchas articuladas, castañas de indias, garras de tejón, lagrimas de cristal, relicarios, cajitas de plata con los evangelios, campanillas, sonajeros, además de medallas y crucifijos.

Botones y broches, siguen los modelos clásicos de la joyería salmantina.  Los botones no se cosen a las piezas sino que se sujetan a unos ojetes por un pasador del que cuelga un eslabón y la cabeza del botón.  Esto se hace para que estos botones, grandes lujos para la economía familiar, se pudieran utilizar por diferentes personas en diferentes trajes sin necesidad descoserlos de la ropa y así deteriorarla.  

Rosario y sortijas en la mano.  Se incluye el rosario entre las joyas de manos pues siempre es llevado en la mano derecha enrollado en varias vueltas, dispuesto para "contabilizar" el rezo, esta realizado con cuentas de corales, bolas y crucifijo de playa sobredorada.  Los anillos de las manos son sobrios y pequeños, llevando poco más que la alianza matrimonial.  

Hebilla de plata sobredorada y de grandes dimensiones, que mantienen modelos procedentes de comienzos del siglo XVIII.