El campo de la localidad litoral de Águilas (Región de Murcia, España) se distingue por haber mantenido, con sus avatares históricos, sus singulares músicas de tradición oral, en especial una malagueña o variedad de fandango de tipo verdial, perceptiblemente emparentada con músicas similares de la Andalucía costera. Muy apreciable en la viveza del toque, pero también en el melismático y casi aflamencado estilo de los cantaores y, de manera muy destacada, en el baile. Ya en otras ocasiones hemos traído estos temas al Canal Memorias de la Tradición, pero esta vez, pese a la deficiente calidad de la imagen (obtenida de una copia), aportamos hasta seis malagueñas que se interpretaron en el baile de puja de la fiesta de la Cuesta de Gos (Águilas) el 25 de diciembre de 1988, celebrado en la puerta de la ermita. En el centro de la típica estructura de corro de bancos con gente sentada o de pie, y los músicos a un lado, en el centro evolucionaron las siguientes parejas:
1ª.- Blas Pérez Egea y su mujer, Rosario Pérez Campos, veteranos bailaores de alegre espíritu, imagen viva de la Cuadrilla de la Cuesta de Gos durante muchos años.
2ª.- Blas Carrasco y su mujer, Juana Lajarín. Otra excelente pareja de baile. Él es un admirable cantaor también.
3ª.- Juan López Giménez, Juan del Huerto, y su mujer, María Méndez. Él es también cantaor y guión y de Pascuas, y ambos, inestimables bailaores de distintiva elegancia.
4ª.- Luis García y María Clemente Cegarra, la Jozéla. Él también es cantaor además de tener un estilo de baile masculino muy peculiar, y ella, bailaora experta y vitalista, perteneciente a una de las familias más cuadrilleras de la zona: hija del Tío Jozé Marinas, y hermana del panderetero Pedro Marinas, Chacheito; del platillista José Marinas; y del cantaor y bailaor Salvador Marinas.
5ª.- Antonio el Gallo y Juana Navarro Calvo, Juanita. Él veterano laudista y perteneciente también a una familia de honda tradición cuadrillera, y ella una de las bailaores y cantaoras más activas de la Cuadrilla De La Cuesta de Gos. Juan del Huerto le improvisa una copla a Juanita, alabando su belleza en el baile, que hace sonreír a los bailaores y a ella exclamar ¡bien cantao! tras un ¡toma ahí quien baila! que le lanzan.
6ª.- Pedro García, Pedro Rulas y Rosario Pérez Campos. Él bailaor a la antigua usanza que pudo recibir clases de maestros boleros y ella ya bailó en la primera imagen. Al finalizar Juan del Huerto le llama a Pedro Rulas “el Maestro”.
Se trata de óptimos ejemplos de los mecanismos que rigen el baile suelto al estilo tradicional. Obsérvese, además del apreciable contraste que marca la personalidad propia de cada uno de los protagonistas, la diferencia en el baile de las mujeres (que mandan, es decir, hacen los pasos, son más airosas, especialmente con los brazos, y asentadas) y de los hombres (que intentan seguir lo mejor posible las evoluciones de la mujer, con estilo más suelto y, a veces, desgarbado y hasta haciendo alharacas). Dicho en palabras de Pedro Morata Muñoz: “En el baile la que manda es la mujer. La bailaora cuando se pone delante con las postizas es la reina, y a partir de ahí, la música está a su servicio y el bailaor tiene por delante un objetivo, que es que no se dé cuenta nadie de que no tiene ni idea del baile que está haciendo ella. Porque los buenos bailaores de verdad lo que saben hacer es disimular de maravilla. Los mejores bailaores no saben enseñar un paso, pero los pones delante de una tía que les aprieta las clavijas y parece que saben todo lo del mundo”. (Músicas y fiestas de Navidad -2014-. Una noche muy malagueñera, p. 38).
Entre los músicos presentes están: Pedrín el Zurdo, cantaor de poderosa voz que no repite una copla; Juan Fernández, Juan el Corto, laúd; Pedro Morata Muñoz, Pedrín, laúd; José Pelegrín Navarro, el Pele, guitarra; Vicente Fernández, Bolillico, pandereta; Pedro Clemente Cegarra, Chacheito o Pedro Marinas, pandereta; Juan García Calvo, Juanitín, platillos; Joaquín Sáez Díaz, el Ganaero, platillos; Juan del Huerto y Blas Carrasco, cante, etc.
Los presentes jalean a los bailaores, y en algún momento, caen caramelos arrojados por el público para obsequiar a los protagonistas, que son recogidos por los presentes. También se lanzan frases entre el público y los bailaores, como parte de una dinámica de interacción viva, en la que el espectáculo, donde se lucen los buenos bailaores, es una parte más del juego social de las músicas de tradición oral.
Vídeo: cedido amablemente por Pedro Morata Muñoz
Texto: Manolo Sánchez
Agradecemos las informaciones de Pedro Morata Muñoz sobre los protagonistas de las imágenes.
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Tomás Torrecillas Torrente, amante de la Cultura y el Folklore Español es el responsable de este blog, llevando también redes sociales en Facebook desde 2008.
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jueves, 12 de marzo de 2015
ESPACIOS DE JESUS TEJAS: MALAGUEÑAS EN CUESTA DE GOS
jueves, 5 de marzo de 2015
ESPACIOS DE JESUS TEJAS: PEPE TORRENTE
José Torrente Fernández, "Pepe Torrente" (01-04-1955 / 03-03-2015), fue, en su faceta pública ligada a las músicas de tradición oral, un extraordinario músico con una especialización en el violín popular.
Nació y vivió en la diputación de Zarzalico (Lorca, Murcia, España), lugar agrario enclavado en pleno territorio de transición entre Murcia y Almería (Andalucía), de pobres recursos pero cuna de grandes músicos populares. Desde muy niño su padre, cuadrillero, le obligaba a tocar el violín y gracias a su gran oído podía sacar en poco tiempo las músicas que escuchaba, integrando la música tradicional como un sistema de aprendizaje vital, en tiempos, todavía, en que ésta formaba parte intrínseca del devenir social de su tierra.
De joven ya tuvo contacto con otro extraordinario e innovador violinista popular, Juan Gázquez Romera, "El Carujo", que fue en parte su maestro y compañero de mil músicas echadas aquí y allá, y participó frecuentemente en los bailes particulares y de rifa, tan populares en los cortijos del terreno diseminado de su tierra, en la época en los que no había televisión, ni radio apenas. Y cuando estos bailes se acabaron por las emigraciones (que dejaron los cortijos deshabitados, excepto algunos como el del propio Torrente), también formó parte de la escogida selección de músicos que, adaptándose a los cambios sociales, mantuvieron la música tradicional en los bailes de parrandas que se refugiaron y crecieron en los bares de los linderos entre Murcia y Almería, especialmente como compañero de un señalado guitarrista, José María Lasso Pérez, "el Cojo de Henares", otro amigo y cómplice en la creación común, según confesó éste, de nuevos modos y variaciones en las músicas que tocaban.
Pepe Torrente formó parte de una gran generación de músicos tradicionales que compuso durante tres décadas la afamada cuadrilla de Henares (a muchos de ellos los podemos ver en vídeos de este Canal Memorias de la Tradición), con la que realizó varias grabaciones, aunque tuvo apartados tristes y descuidados en su vida privada y una muerte temprana, como otros soberbios músicos populares, tal que "Juan el Barbas" de Aledo y su mismo amigo Juan "el Carujo".
Además, tuvo una faceta de inventor poco reconocida, ideando, por ejemplo, motores de viento o molinetas entre otros artilugios.
El gran mérito de Pepe Torrente, como el de los más capaces de su generación, fue no sólo el haber recibido y propagado la herencia musical de sus mayores, sino también haber sabido leer esos lenguajes de manera natural y haber acrecentado ese legado, mejorándolo con la innovación, con influencias diversas, para intentar sacarle “todo su jugo” (en sus propias palabras), lo que le llevó a crear una escuela espontánea, con gente tan destacable como Pedro Cabrera Puche, que a su vez transmite esos estilos y modismos al violín tan peculiares a sus propios seguidores. Esas músicas, que han subsistido por azares del destino y que son vitales en sí mismas por no estar fijadas con un canon inmutable y ser vividas intensamente por propia sociedad cercana en la que están insertas, son, sin embargo, insuficientemente conocidas y valoradas, casi semiocultas, por estar alejadas de los folclores estereotipados de oropel, teatro y relumbrón, que son los que suelen recibir la difusión, los premios y los reconocimientos oficiales.
No obstante, más modestamente, el ejemplo de Pepe Torrente (y otros como él), va dejando poso, su huella en la memoria colectiva de los que lo conocieron, y de los que, aún sin saberlo, siguen esa memoria viva, que deja registro por generaciones y que luego se limitarán a reproducir otros que, probablemente, no conocerán que hubo un eslabón, clave en la cadena de la música de tradición oral que llegó hasta ellos, que se llamó Pepe Torrente.
Manuel Luna Samperio le dedicó a Pepe Torrente un verso en su tema, tocado por parrandas peretas, “Al Oriente me fui”, del disco ”Por parrandas” (2010):
Y el libro de Joaquín Gris Martínez, “Auroros y Animeros de la Región de Murcia. Tesoros vivos de la Humanidad”, (2007), pp. 276-282, retrató su semblanza vital y musical.
Como homenaje a él y otros componentes desaparecidos de la cuadrilla de Henares, traemos al Canal Memorias de la Tradición unas parrandas sevillanas sordas (variedad de seguidillas que no se cantan) que tocaron en la fiesta de Henares el domingo 2 de enero de 1994. Junto a Pepe (con bigote tocando el violín), están Juan "el Carujo" al violín, "El Cojo de Henares" a la guitarra, Emilio Gea Torrente, al laúd y Juan Gázquez a la guitarra.
Vídeo y texto: Manolo Sánchez.
Nació y vivió en la diputación de Zarzalico (Lorca, Murcia, España), lugar agrario enclavado en pleno territorio de transición entre Murcia y Almería (Andalucía), de pobres recursos pero cuna de grandes músicos populares. Desde muy niño su padre, cuadrillero, le obligaba a tocar el violín y gracias a su gran oído podía sacar en poco tiempo las músicas que escuchaba, integrando la música tradicional como un sistema de aprendizaje vital, en tiempos, todavía, en que ésta formaba parte intrínseca del devenir social de su tierra.
De joven ya tuvo contacto con otro extraordinario e innovador violinista popular, Juan Gázquez Romera, "El Carujo", que fue en parte su maestro y compañero de mil músicas echadas aquí y allá, y participó frecuentemente en los bailes particulares y de rifa, tan populares en los cortijos del terreno diseminado de su tierra, en la época en los que no había televisión, ni radio apenas. Y cuando estos bailes se acabaron por las emigraciones (que dejaron los cortijos deshabitados, excepto algunos como el del propio Torrente), también formó parte de la escogida selección de músicos que, adaptándose a los cambios sociales, mantuvieron la música tradicional en los bailes de parrandas que se refugiaron y crecieron en los bares de los linderos entre Murcia y Almería, especialmente como compañero de un señalado guitarrista, José María Lasso Pérez, "el Cojo de Henares", otro amigo y cómplice en la creación común, según confesó éste, de nuevos modos y variaciones en las músicas que tocaban.
Pepe Torrente formó parte de una gran generación de músicos tradicionales que compuso durante tres décadas la afamada cuadrilla de Henares (a muchos de ellos los podemos ver en vídeos de este Canal Memorias de la Tradición), con la que realizó varias grabaciones, aunque tuvo apartados tristes y descuidados en su vida privada y una muerte temprana, como otros soberbios músicos populares, tal que "Juan el Barbas" de Aledo y su mismo amigo Juan "el Carujo".
Además, tuvo una faceta de inventor poco reconocida, ideando, por ejemplo, motores de viento o molinetas entre otros artilugios.
El gran mérito de Pepe Torrente, como el de los más capaces de su generación, fue no sólo el haber recibido y propagado la herencia musical de sus mayores, sino también haber sabido leer esos lenguajes de manera natural y haber acrecentado ese legado, mejorándolo con la innovación, con influencias diversas, para intentar sacarle “todo su jugo” (en sus propias palabras), lo que le llevó a crear una escuela espontánea, con gente tan destacable como Pedro Cabrera Puche, que a su vez transmite esos estilos y modismos al violín tan peculiares a sus propios seguidores. Esas músicas, que han subsistido por azares del destino y que son vitales en sí mismas por no estar fijadas con un canon inmutable y ser vividas intensamente por propia sociedad cercana en la que están insertas, son, sin embargo, insuficientemente conocidas y valoradas, casi semiocultas, por estar alejadas de los folclores estereotipados de oropel, teatro y relumbrón, que son los que suelen recibir la difusión, los premios y los reconocimientos oficiales.
No obstante, más modestamente, el ejemplo de Pepe Torrente (y otros como él), va dejando poso, su huella en la memoria colectiva de los que lo conocieron, y de los que, aún sin saberlo, siguen esa memoria viva, que deja registro por generaciones y que luego se limitarán a reproducir otros que, probablemente, no conocerán que hubo un eslabón, clave en la cadena de la música de tradición oral que llegó hasta ellos, que se llamó Pepe Torrente.
Manuel Luna Samperio le dedicó a Pepe Torrente un verso en su tema, tocado por parrandas peretas, “Al Oriente me fui”, del disco ”Por parrandas” (2010):
Estas son las parrandas,
dice la gente,
las que toca en el baile
Pepe Torrente.
Y el libro de Joaquín Gris Martínez, “Auroros y Animeros de la Región de Murcia. Tesoros vivos de la Humanidad”, (2007), pp. 276-282, retrató su semblanza vital y musical.
Como homenaje a él y otros componentes desaparecidos de la cuadrilla de Henares, traemos al Canal Memorias de la Tradición unas parrandas sevillanas sordas (variedad de seguidillas que no se cantan) que tocaron en la fiesta de Henares el domingo 2 de enero de 1994. Junto a Pepe (con bigote tocando el violín), están Juan "el Carujo" al violín, "El Cojo de Henares" a la guitarra, Emilio Gea Torrente, al laúd y Juan Gázquez a la guitarra.
Vídeo y texto: Manolo Sánchez.
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